Las plantas medicinales son una bendición para nuestras vidas, en ellas podemos palpar a la Madre Tierra con todas sus facetas de Gran Madre, y sobre todo comprender y aplicar estas virtudes que cada una de las plantas medicinales comparten con nosotros ya sea para la sanación o curación propia o de alguna otra persona.
Podemos tomar o tratar a alguien con plantas medicinales por una simple acidez, pero esa persona con un entorno social determinado, con cierta dieta diaria, con un trabajo específico y hábitos cotidianos, recreación o no, formas de pensar, creencias, conocimientos, posibles medicaciones que tome y otras enfermedades que cursen concomitantemente, se esta abriendo al terapeuta con todo su mundo y allí tenemos la posibilidad a la hora de aplicar plantas medicinales el tener una mirada más amplia gracias a esta interacción que el consultante nos permite.
La
aplicación fitoterapeutica abarca un trabajo global, holístico, es una
aplicación psicofísico –social - espiritual, porque ellas, las plantas
medicinales, nos invitan a que nos abramos a una comprensión más profunda de
nosotros mismos, nos invitan a caminar hacia un sentir profundo en nuestra
camino evolutivo
Porque
sin ella o el no hay esta posibilidad.
Que
significa hacer este tipo de abordaje a través de la fitoterapia?
Pensando
en esta forma de aplicación de las plantas medicinales, vemos que no es lo
mismo una acidez en una persona que trabaja muchas horas frente a una
computadora y que toma café varias veces al día, y que luego cuando llega a su
casa debe ocuparse de sus hijos prepara la comida,etc…
Y
citando otro caso de acidez, camina muchísimo
durante el día por su trabajo, su dieta es escasa en verduras y frutas, fuma,
bebe alcohol diariamente dentro de los parámetros normales, y a pesar de llegar
al final del día agotado cuando se va a dormir no puede.
Distintos
entornos, distintas formas de encarar y vivir, hermanas y hermanos que desde la
acidez abren la puerta de su corazón, y abren la puerta al reencuentro y a la aplicación del conocimiento fitoterapico desde un lugar que hoy llamamos empatía, pero que
desde hace tiempo ya conocemos y que solo a través del silencio podemos entrar,
silencio que la Madre Tierra nos enseña. Silencio que nos nutre y nos cuida,
silencio donde el Espíritu habla, silencio que abraza y cuida, silencio que
respeta el limite y que sabe cuando expandirse.
¿Por
qué acaso cuando la semilla rompe su cascara para empezar la manifestación de la
belleza que el brote muestra, La Madre Tierra que hace?
O
en el silencio de la Tierra seca y agrietada que llama al agua, ese otro cuerpo
de la Gran Madre hecho liquido…¿Qué nos dice?
La
Fitoterapia es un abrazo al alma, un puente para comprendernos mejor, un
silencio que nos revela lo eterno, una medicina del cuerpo, la mente y el
corazón.

