domingo, 8 de noviembre de 2020

 



Ocupar los espacios, nuevamente traer el alma al cuerpo.

Al llegar a ese lugar que habíamos elegido para vivir, no podía creer que hubiera tanto descuido con la Madre Naturaleza.

Parecía una  puesta en escena de un artista plástico, bolsa de nailon a miles, colgadas de las ramas de los árboles, en los troncos en las raíces que sobresalían de la tierra, plástico, pedazos de colchones, pañales y lo que se imaginen  y más…

Esa zona era como un triángulo de las bermudas para las autoridades del lugar, según ellos no correspondía limpiar ese lugar a orillas del rio, porque no pertenecía a la comuna, pero sin embargo a los vecinos que vivíamos allí  religiosamente nos cobraban los impuestos.

A orillas del rio podía verse, y podía ver todas las mañanas en esa quietud inigualable  lo que la Madre da, la cantidad de vida que se manifestaba allí.

Y según  en qué época del año nos encontráramos, se hacían más evidente algunos aspectos más que otros de esta espectacular manifestación de vida. Y más allá de toda esa basura que la quería ahogar seguía con fuerza su andar, más allá de lo que el ignorante humano hiciera.

Entre mantras, oraciones, y conversaciones con la Madre Naturaleza, pensaba y reflexionaba de qué manera podíamos hacer algo, buscaba respuestas, buscaba encauzar el fuego interno que me impulsaba muchas veces a sentir mucha bronca y dolor por lo que mis ojos veían porque esa era nuestro santuario, y sentía que debíamos recuperarlo, y que se hacía urgente  hacer algo.

Ese santuario, nos había dado el regalo de construir los cimientos de la casa con las piedras que allí el rio dejaba en las orillas después de las crecidas, nos regaló la arena que la lluvia juntaba calle abajo para las mezclas de la construcción, nos regaló el reencuentro con personas maravillosas, con experiencias y enseñanzas. Bellos regalos de la vida.



Y así fue que decidimos juntarnos entre los vecinos, que allí vivíamos, para iniciar la limpieza, éramos muy poquitos, hicimos convocatoria para que más personas se sumen, pero como se imaginaran… no todos se sumaron, de hecho, casi nadie.

Hasta aquellos que levantaban su título de guardianes de la madre naturaleza, desparecían como la bruma de la mañana al momento de servir y hacerle honor a sus títulos…

Muchas veces las inclinaciones ideológicas y partidarias opacan el sentir y bloquean ese maravilloso transito del corazón y la mente.

Ya antes de que ese grupo de vecinos nos agrupáramos en esa causa común, una de nuestras vecinas y gran amiga, la mayor del grupo, ya le hacía honor a su andar, siempre en todas las caminatas que hacía a la mañana con su perra juntaba basura, en una bolsa. Y así fue que los fines de semanas por las mañanas nos juntamos a limpiar, guante, machetas, pala, rastrillos y sobre todo ganas.

Fue una hermosa experiencia, de recuperar, colaborar y hacer lo que hay que hacer cuando el momento es.

Mientras me sentaba allí viendo aquel paisaje, o en los años posteriores en donde lo sigo mirando, en donde sigo recorriendo ese rio, sus piedras, su bendiciones con toda la vida que hay allí, no paro de asombrarme de ver tanta medicina en todas su variantes.



Una manifestación tangible de los cinco elementos hablándonos constantemente.

Y ese asombro también  venia por ese reencuentro con la manifestación de la Madre Tierra, que me mostraba esos yuyitos que allí salían, y que salen. Sagrada Medicina.



Había un lugar que después de una gran crecida quedo modificado, pero que hoy es el lugar en donde los vecinos nos reunimos en los veranos a charlar, tomar mate, y en donde nuestros niños juegan, allí había mucha menta. Hoy hay  pero en otros lugares.

Me detenía allí a observarla, a olerla, a aprender de ella.

Pensaba en sus bondades, como antiespasmódico estomacal, como antidiarreico, como planta para descongestionar ese empacho que a veces tenemos a nivel de pensamientos, cuando estos nos abruman y estamos como embotados.

Como a través de su fragancia podía captar la atención y por un instante dejar a la mente sin pensamientos. Como por sus bondades terapéuticas como antiespasmódica antiinflamatoria, podemos friccionar sobre una zona golpeada e inflamada, preparar alcoholados o oleatos de menta para friccionar articulaciones. Cuantas bondades y cuanta medicina allí a nuestro alcance. Esa posibilidad de observación, dialogo, estudio, de reencuentro desde la mente y el corazón está allí, siempre presente.

Y mientras esto ocurría no dejaba de lado el refrescar las precauciones que hay que tener con la menta a la hora de usarla, conocimiento que me había enseñado mi querido maestro Carlos Andrin. El tener cuidado si la persona tiende a constiparse, no darla, o usarla junto con la malva. Si la persona tuviera litiasis vesicular tampoco darla ya que como colerético colagogo está contraindicada en esa condición.

En ese camino de ir caminando  por la orilla del rio, aparecían los llantenes, y pensaba otra vez, cuanta medicina! Dios! Cuantas bendiciones pones en nuestro camino.

Y allí empezaba nuevamente ese dialogo, ese aprender de la observación y de la memoria y del sorprenderse de tan grato encuentro.

El llantén es otra gran planta, también antiespasmódica y colerético colagoga como la menta como la menta, es decir que podemos utilizarla en situaciones como la vesícula hipertónica o hipotónica, siempre que no haya litiasis vesicular, podemos utilizarla en fórmulas para el asma, alergias, cuando hay tos y como expectorante. Puede ayudar a bajar el colesterol, podríamos usarla para la acidez estomacal también. Cuando no usarla? Como tiene un efecto hipertensivo, la persona con presión baja no debería tomarla, también puede constipar, con lo cual vamos a tener precaución a la horade usarla si la persona tiende a constiparse, en ese caso podemos acompañarla con malva. Y si la persona estuviese medicada para la presión arterial alta, tampoco debería usar llantén.

Seguimos caminando a orillas del Rio Grande?

Bien! Y dentro de este andar hay un gran Abuelo Sauce! Un Guardián de Verdad sin dudas de este espacio. Suelo pararme frente a èl, y abrazarlo, sentarme en el piso y apoyar mi espalda sobre él, me gusta contemplarlo.

Gran medicina antinflamatoria  analgésica,  febrífuga y efecto sedante, encontramos en su corteza y hojas.

Debemos tener la precaución de no utilizarla si hay ulcera o irritaciones de las mucosa gástrica, hemofilia, hemorragias, tratamientos con hormonas, bronquiectasias, trastorno hepáticos, tratamientos anticoagulantes y hemostáticos, si hay medicación sedante.

Sigamos caminando, con el sonido de las aves, la música del viento que se manifiesta en la danza que las hojas del arboles interpretan, en el juego de luz y sombra donde el Padre Sol nos abraza a todos. Y mientras vamos paso a paso, el rio y su melodía nos aquieta la mente, y nos inspira. Y así llegamos a un lugar  donde hay un poco más de arena y está lleno de cola de caballo.

El equiseto menor, gran planta con alto contenido en minerales sobre todo en sílice y calcio, plantita que podemos usar en los proceso de osteoporosis, dolores articulares, para cuando hay pérdida de masa ósea, caída de cabello, uñas quebradizas, tiene un efecto diurético también.

Vamos a tener en cuenta que por su efecto diurético, no darla en casos de hipotensión, hipertensión medicada.

Y en este andar que nos pone en relación con nosotros mismos, nos encontramos con el sagrado equilibrio que hay en la madre naturaleza. Nadie ocupando el lugar de nadie, todo siendo lo que es para ocupar su lugar, un perfecto orden.

El sauce no sueña ser chañar, ni este, ser Tala.

No piden permiso para ser buenos o para expresar su espíritu. No cambian cada cuatro años según las nuevas leyes que aparecen ni desprecian al que estuvo, ni al que viene.

Porque confían en “Aquello por lo que viven” y saben.

1 comentario: